Listo !!!
Después de varios
años de soñarla, planearla y ahorrar para poder pagarla, por fin pude empezar
la tan anhelada Especialización.
Este proceso va acompañado de varios cambios en la vida de uno. Cambios en los horarios
(adiós fines de semana relajados), cambios en las relaciones sociales (adiós
salidas a cine, restaurantes, etc.) y en las relaciones familiares (mamá, lo
siento mucho, pero no puedo acompañarte a comprar las telas que necesitas,
porque debo terminar de preparar la exposición), cambios en la salud (adiós
comer a tus horas y adiós al entrenamiento)… en fin, cambios y más cambios.
Algunos de estos
cambios son duros, especialmente cuando trabajas de sol a sol y en tu empresa
no son muy colaboradores que digamos; así tú les jures que cuando te gradúes
como Especialista en Comunicación Organizacional serás “un aliado estratégico
que hará grandes aportes al desarrollo de la compañía”, y otros carretazos
similares.
El objetivo de
este blog es narrar las peripecias que una persona del montón, una alumna “x”
como yo - y como miles y miles de estudiantes - debe atravesar cuando decide volver a la
Universidad después de varios años de haber conseguido el cartón (perdón, el
diploma) profesional.
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